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martes, 6 de agosto de 2013

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Una tarde inolvidable en la exhibición benéfica para ayudar a Almudena Torres.


Las puertas del Centro Deportivo de Las Mestas (Gijón) se abrían a las 15:30 de la tarde del sábado 3 de Agosto para que el público asistente a la exhibición de coches y conducción a favor de Almudena Torres fuera ocupando sus sitios. Como ese mismo día en Asturias teníamos un evento tan importante como el descenso del Sella, y ya en el mismo Gijón, el primer día de la Feria Internacional de Muestras de Asturias sumado a diferentes actividades del Festival del Arco Atlántico, no creí necesario presentarme en Las Mestas antes de las 16:30h. Craso error, subestimé el poder de convocatoria de Fernando Alonso y cual fue mi sorpresa encontrar aún cola para la entrada al recinto y, una vez dentro, comprobar cómo desde las localidades que quedaban, sumado a mi corta estatura (todo hay que decirlo), apenas me podía ver algún coche completo. Pero bueno, lo importante estaba ya conseguido, éxito para la recaudación de fondos que ayudará a costear el tratamiento de Almudena Torres en Estados Unidos. Teniendo eso, lo demás era secundario.


Una vez presentados los pilotos con sus respectivos coches se empezó a escuchar un murmullo entre la gente y las miradas de los allí presentes se iban girando hacia mi derecha, algo que sólo podía significar la llegada de Fernando Alonso. Lo pude ver algo durante unos metros, sin embargo, cuando se acercó al público para firmar autógrafos mi vista ya no podía seguirlo, pero sí pude sentir la alegría, los gritos contenidos, y no tan contenidos, de las personas a las que Alonso hacía felices en ese momento. Sin duda, pasarán a formar parte de esos recuerdos únicos e imborrables que tu mente almacena para el resto de tu vida, y que, a lo largo del tiempo, recuperas acompañados de una sensación de bienestar. Son parte del repertorio de esos de los mejores "hechizos" que posee el "mago" Alonso y que utiliza en cuanto le es posible. GRACIAS, MAGIC :)


A continuación, se acercó a Almudena, habló con ella y la acompañó a hacerse la foto oficial con el resto de los pilotos que participaban en la exhibición. Tras la foto le perdí el rastro durante unos minutos, pero la gente agolpada a su alrededor dejaba un rastro muy fácil de seguir para el público que nos encontrábamos algo más lejos. El montón de cabezas que mis ojos lograban captar se mantuvo durante bastante tiempo prácticamente inmóvil hasta que algún miembro de la organización logró abrirle camino al asturiano para volver a la pista y dar una vuelta andando al velódromo.


Enfrente de la grada que se abrió para ver la exhibición, al otro lado del campo, hay otra más moderna que en un principio se mantenía cerrada ya que los coches no pasarían por la pista que hay debajo de ella. No obstante, la enorme afluencia de personas obligó a alojar allí a parte del público que, aunque vio desde lejos la exhibición, sí pudo disfrutar más de cerca de la presencia de Fernando. La altura hasta la pista impedía que se pudieran hacer fotos con Alonso, sin embargo la gente le tiraba todo tipo de objetos para que el bicampeón se lo firmara. El ovetense recogió del suelo todo cuanto caía, incluso saltó una valla para hacerse con una prenda que no había alcanzado su meta, y lo devolvió a su dueño que esperaba con entusiasmo en su asiento. 


Una vez acabo su paseo por delante de la grada de enfrente, Alonso se dirigió a la curva que tomó con más celeridad ante la ausencia de público en la zona, para encarar el tramo final de firmas y fotos. Una vez que Fernando dejó Las Mestas, comenzó la exhibición. Al igual que el paseo de nuestro campeón, la primera parte no la vi muy bien, pero sí que la oí y la disfruté como si estuviera en primera línea. Sentir la ilusión que te rodea hace te contagies de dicho entusiasmo y, además, me reconfortaba pensar que Almudena, a pesar de su enfermedad, también lograra sentir ese impulso de energía que, sin duda, le ayudará en su curación.


En el descanso se sortearon varios objetos donados por diferentes pilotos, como Valentino Rossi, y, en la segunda parte, todos los participantes darían una última vuelta en forma de despedida. A estas alturas del evento ya se había ido algún espectador que otro, así que, aproveché los huecos dejados para ir bajando posiciones en la grada y acercarme a la pista. Qué diferencia, ya podía ver mucho mejor el pase de los coches. En el final de la exhibición los protagonistas fueron karts de diferentes categorías, algo que provocó que se vaciaran aún más la gradas y tuve la oportunidad de colocarme a pie de pista, disfrutar de un espectacular Bruno Méndez que realizó auténticas virguerías al volante de su kart y que me dejaron un gran sabor de boca. Puede que para la mayoría los karts no sean tan espectaculares como el resto de los coches más potentes que allí participaban, pero para mí tienen algo especial y me encanta verlos de cerca, más aún si el piloto es tan hábil como Bruno. Así que, fue un gran broche final para una tarde de motor que nunca olvidaré.



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